Suscribirse por:
( RSS  , Email )

Operación

11 de Junio de 2012.

El 11 de Junio de 2012 a las 08:30 de la mañana ya estaba en el hospital, con unos nervios que no podía con ellos. La verdad es que el estrés de antes de la operación es brutal, por lo menos en mi caso. Esa noche de antes, no pegué ojo.

Una vez estaba allí en la sala de espera, llegó más gente para operarse y la verdad es que como vi a más gente que iba a lo mismo que yo, me calmé un poco. Dicen que mal de muchos, consuelo de… :)

Cuando escuché mi nombre de una enfermera, me dio un vuelco el corazón. Le acompañé y me llevó a una sala de curas, pero era para depilarme la pierna que me iban a operar. Después, nuevamente me llevó a la sala de espera, donde estuve más o menos hasta las 11:00, cuando otra vez me llamaron y esta vez, era para llevarme a la habitación. Yo cada vez que escuchaba mi nombre pensaba, -“ya me toca”, y me ponía de los nervios.

Ya en la habitación, me dieron una bata azul muy fina, que me tuve que poner con la abertura por la espalda y sin nada más debajo. Me sentía ridículo, indefenso y raro. ¡Que situación!

Me dijeron que me tumbase en la cama y que esperase a que me llamasen. Esperé, esperé y esperé casi hasta las 13:00 de la tarde. Todas esas horas de espera en la habitación, para mí fueron horribles por los nervios que tenía, quería que pasasen cuanto antes y parecía que no llegaba la hora nunca. Me quedé agotado de la espera.

Finalmente me llamaron, me tumbé en la cama y un chico me llevó a los quirófanos en la misma cama. La primera sensación al entrar fue de frio, no solo por la fría decoración de los quirófanos, es que hacia frio e iba casi desnudo. Yo recuerdo, puertas metálicas, paredes de cemento grises y verdes, mucha maquinaria de quirófano, una camilla metálica helada y al personal que me atendió, que fue muy amable, cosa que esa situación se agradece.

Aproximaron mi cama a la camilla metálica y me trasladaron a esta última. Me colocaron ventosas con cables por la zona del pecho y un aparato en un dedo, para monitorizarme, según me explicaron. También me introdujeron dos vías en el brazo derecho, aunque la primera fue en la habitación. Me pusieron de medio lado sobre mi costado derecho, me operaban del pie izquierdo, con las rodillas dobladas y el brazo derecho extendido en un soporte.

Le dije a una enfermera que era muy nervioso, por si me mareaba y demás y ella me dijo que me tranquilizase, que no iba a notar nada y que estaba en muy buenas manos. En esa situación, sentía todo tan fuera de mi control, que cualquier cosa que me decían, me hacía sentirme un poco mejor.

En esa posición, de medio lado sobre mi costado derecho, me dijo otra enfermera que iba a notar un poco de frio en la espalda porque me iban a echar un spray antes de ponerme la anestesia epidural. Y eso fue lo que noté, cómo me echaban el espray y el frio que éste me causó y a los pocos segundos un pequeño pinchazo en la espalda, pero muy leve. Segundos después, sentí como se me habían quedado dormidas las piernas. Los médicos me tocaban y me preguntaban, hasta que ya no noté nada. En ese instante como estaba consciente y veía que iban a empezar, les volví a decir que era muy nervioso y que no quería ver nada. Así que, me taparon desde pecho para arriba con una sábana de esas verdes de quirófano, cosa que agradecí infinito.

A partir de aquí, me quedé mirando las vías que tenía en el brazo derecho, intentando no pensar en nada, pero me era imposible. Notaba que me zarandeaban, se me movía casi todo el cuerpo en la camilla, además escuchaba algún ruido de máquinas un poco desagradable, unos golpes y al cirujano hacer esfuerzos y hablar un poco preocupado por la fractura, acerca de cómo estaba. Así pasó un buen rato, no se cuanto exactamente, hasta que finalmente el cirujano dijo que ya estaba todo colocado, lo que me alivió muchísimo. Pero le escuche decir –“¿a ver ahora como lo fijamos?” y empecé a sentir que me tocaban el lado izquierdo de la cadera. Les avisé que notaba perfectamente que me tocaban la cadera, noté un pinchazo que me hizo un poco de daño y se lo dije. Al momento vi, la que supongo que era la mano del anestesista, buscando una de las vías en la que inyectó un líquido, que yo vi blanco y en un instante me quedé dormido. Me pusieron anestesia general.

Finalmente les hizo falta un trozo de hueso de la cadera, entiendo que para consolidar todo, la fractura, los clavos y la grapa.

Me desperté en una sala en la que hacía mucho frio y había, como yo, más gente en camillas al lado de ventanales grandes de cristal. Era la sala de post operatorios. Una enfermera me vino a preguntar qué tal estaba y le dije que bien. Me comentó que tenía que estar un rato allí. Unos minutos después la llamé, porque estaba notando dolores bastante fuertes en el pie que me acababan de operar. Vino y me puso una inyección en el hombro izquierdo y al rato se me pasó el dolor.

Mientras estaba en la sala del post operatorio, estuve hablando con mi pareja y mi familia, a los que veía detrás de un cristal que tenía al lado de la cama y con los que hablaba a través de un teléfono que tenía al lado. Les vi preocupados y más tarde en la habitación me dijeron porqué. Me contaron que mi operación había durado más de tres horas, cuando otra de un chico que ingresó esa misma mañana, también por fractura de calcaneo, había tardado aproximadamente una hora. El que la mía durase tanto fue debido, según les contó el doctor, a que al haber pasado tanto tiempo desde la fractura hasta la operación, se habían unido mal los huesos y los tuvieron que romper, para colocarlos correctamente. Lo que ya comenté en el post de la fractura.

No estuve mucho en la sala del post operatorio, quizás una hora y luego me subieron a la habitación. Ya había pasado todo.

La verdad es, que lo que se dice dolor, no pasé y la epidural, por lo que yo estaba tan preocupado, prácticamente ni la sentí, apenas unos segundos de frio y un muy leve pinchazo. Lo que si pasé fueron muchos nervios, por la incertidumbre de todo.

Y esta fue mi experiencia en la cirugía.



2 comments

  1. NATACHA says:

    a mí me dieron anestesia parcial.
    Me hicieron un injerto óseo pero lo compré.desconozco la procedencia del mismo. Mejor ignorar algunas cosas.
    Muy duro pasar por el quirófano para mí, tuve pesadillas durante una semana. Me despertaba exaltada soñando que estaba en el quirófano. espero no volver a vivir una experiencia similar

    • Antonio Jesús says:

      Hola Natacha,

      si la verdad es que es terrible lo de meterse en el quirófano, entre los nervios de lo que te vayan a hacer y de la incertidumbre que genera la anestesia … puuufffff.

      La verdad que yo también lo he pasado mal en las dos ocasiones. La sensación de nervios es muy dura.

      Pero bueno ya pasó, esperemos, como bien dices, no tener que entrar más veces.

      Saludos.
      Antonio

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *